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Fuente: Pixabay |
Aunque como veis sigo fatal de tiempo, no quería dejar pasar esta semana que el bichito cumple dos años. Parece que fue ayer cuando la cogía por primera vez en brazos…
Con la llegada de los dos años nos encontramos en pleno proceso de autoafirmación, se nota que quiere ser cada vez más independiente y a la vez no puede separarse de mí. Todo esto nos lleva a un pico de demanda de atención que me tiene un poco extenuada. Incluso la lactancia está volviendo a ser como cuando era un bebé de pocos meses. He leído que es completamente normal, incluso hay gente que lo llama la “traca final”, pero aun así, resulta bastante sorprendente. Es una época de contradicciones en la que puede pasar un día entero sin pedir pecho (y si está entretenida casi sin acordarse de mí) o pasarse la tarde enganchada a la teta.